Movilidad Inteligente (II)

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En los últimos años, muchas han estado haciendo importantes esfuerzos para mejorar uno de los elementos clave de la movilidad inteligente, el Transporte Público, incorporando este tema en sus agendas de acción para los próximos años.

Esta voluntad de mejorar el transporte público se puso de manifiesto en la pasada conferencia de las naciones unidas sobre Desarrollo sustentable, realizada en Río de Janeiro a mediados del 2012, en cuya declaración se incluyó el reconocimiento explicito de la importancia del transporte y la movilidad como claves para el logro del crecimiento económico, la mejora de la equidad social, la salud, y la resistencia de las ciudades, entre otros. Esta inclusión explicita es una señal inequívoca de la importancia de la movilidad que sigue ganando como un elemento clave de la sustentabilidad.

Desde el punto de vista de las dimensiones de inteligencia de las ciudades, el transporte público no solo tiene impacto sobre la dimensión de la movilidad inteligente, este también toca los cinco restantes.

El Transporte Público se debe planificar tomando en cuenta las necesidades y movilidad del ciudadano, pero no de cualquier ciudadano, sino de ese que día a día hace vida en esa ciudad; sus características sociales, económicas, culturales y el entorno en el que se desenvuelve.

Debe considerar cada una de las dimensiones de inteligencia de una ciudad, procurando para cada una de éstas, como mínimo, lo siguiente:

Personas:
Incentivar la participación activa y el compromiso de pasajeros y transportistas con su sistema de transporte a través de campañas de información y educación.
Garantizar que todos los usuarios tengan acceso al servicio a través de la creación de los medios de pagos necesarios.

Vida:
Brindar un servicio de transporte público puntual y seguro que permita hacer un uso más eficiente del tiempo.
Facilitar el acceso al sistema de transporte a través de la integración física, operacional y tarifaria; entre los servicios troncales, alimentadores y otros medios de transporte.
Socialización del servicio a través de la creación de mecanismos de subsidio selectivo.

Ambiente:
Contribuir a la reducción de las emisiones tóxicas, facilitando la sustitución gradual de las unidades de transportes por vehículos de combustible limpio.
Regular y controlar la cantidad y calidad de las unidades de transporte público en circulación.
Desestimular el uso del vehículo privado para aliviar la congestión.

Economía:
Velar la sustentabilidad del sistema creando, mecanismos de revisión y corrección de los parámetros del servicio.
Promover la inclusión financiera y el acceso a la seguridad social a los transportistas a través de su empresarización.

Gobernabilidad:
Brindar Transparencia y eficiencia en la gestión de los recursos que el estado invierte en la administración del transporte público y los subsidios que otorga a través del uso de herramientas de automatización e información abierta al ciudadano.
Garantizar un marco regulatorio que permita la prestación del servicio bajo un esquema de orden y control.

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